El síndrome electoral del autónomo

Cada cuatro años, llega de nuevo El síndrome electoral del autónomo o lo que es igual, la incertidumbre de a que partido votar.

Si cada uno, ya tiene claro a que partido se puede reflejar en su particular espejo mágico, personalmente creo que en el termino objetivo se debería de tener muy claro, a que extremo de la balanza inclinarse, ya que por nuestros talleres, pasan, vienen y son, clientes de todas las clases, colores e ideologías respetando a todos y a todas sus creencias e ideales, pues con todo el entusiasmo, con todo el interés y sin duda alguna, con toda la profesionalidad, atendemos a unos y a otros.

El síndrome electoral del autónomo es por tanto, un estado de inseguridad o de prevención hacia esa minoría….. o mayoría, en la cual uno puede caer por voluntad propia o por convicción de ideales que los demás te puedan arrastrar a ello, ya que tampoco debería ser así, pues se supone que una persona libre de ideales se puede expresar libremente, pero irónicamente no es el caso, ya que si un profesional de cualquier gremio, o nicho, o sector productivo que sea, corre el riesgo de pecar de partidista y ser encasillado en ese rango, partido o ideología sin tener en cuenta como en nuestro caso y en el de muchos, de pertenecer a un pequeño municipio en el que según nuestro punto de vista en vez de dividir, se debería de sumar sinergias en pos de un pequeño pueblo en el cual se multiplicarían los beneficios en contra de las disputas y cosa más lejos, ya que disponemos de una comprensión lejos de todo criterio en contra.

Es de agradecer que se aúnen fuerzas y criterios, en favor de una sociedad igualitaria, pero no nos equivoquemos, ya que no es 100% cierto ya que existen y existirán mal que nos pese esos alzamientos de cuello y de creencias de ser unos más que otros y lamentablemente eso sera siempre así, mientras existan las dos partes de la balanza.

Por otra parte,  El síndrome electoral del autónomo se debería de corregir en el momento en que las ideas de todas las personas se desinhibieran de perjuicios y creencias de ser más o menos que sus conciudadanos y perseguir una meta igualitaria, que paradójicamente en nuestro interior, existe pero que no se comparte de igual manera.

Lamentablemente, a los autónomos, nos duele que se juegue con los esfuerzos por conseguir una igualdad en relación con el régimen general, ya que ni se supone que somos empresa, ni se supone que somos trabajadores y en el fondo, somos las dos cosas juntas, ya que un autónomo es una Pyme o empresa pequeña y a su vez es un trabajador, por cuenta propia, pero como tal, por lo que en casi todas las decisiones, se nos contempla como una especie rara y en el limbo institucional, que solo salimos a la luz, cuando interesa el hablar de este amplio sector productivo y gran tejido profesional, y paradójicamente suele ser en épocas de elecciones y similares.

Para argumentar sobre este artículo de hoy. El síndrome electoral del autónomo, que se puede ampliar a las ideas populares, dentro de un contexto de humor pero con un trasfondo social podemos decir que puede haber un despiste político hacia donde encaminar una decisión, en este caso sobre el futuro de los jóvenes autónomos y la desorientación política que existe, así como los valores sociales y de futuro.

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